

LOCO DE CUARTEL
Moribundo y lanza en ristre se creía un valiente guerrero, tenía sangre en sus manos y en su rostro, había luchado hasta el último latido, se creía un ejército indomable, un batallón de artillería entero y estaba solo contra la adversidad.
A Romero lo miraban por la ventana revolcándose contra sus enemigos, el Doctor Mefistoles se conmovía mirando como su paciente enfrentaba frente a frente a sus enemigos, como sacudía las flechas enemigas, como el veneno que le inyectaban le daba más fuerzas para su combate, no le dolía solo sus ojos miraban hacia un horizonte incierto.
En su bunker alucinaba con los campos verdes, limpios de enemigos, con el sol y la libertad, mientras tanto en su adversidad planeaba el siguiente encuentro con sus sueños, sus ancestros lo bañaban de fuerza, lo acompañaban en su horizonte.
Romero se encontraba acuartelado ya faltaba poco para ganar la batalla diaria, las heridas las curaba con sangre fría, las miraba y su corazón se ensanchaba, la soledad era su mejor compañera.Sin darse cuenta Romero yacía dormido en su cama, tranquilo, ya había luchado y alucinado su batalla diaria, la enfermera entregaba su turno, el médico colgaba su bata…
El manicomio quedaba vacio.
SAVRA